viernes, 14 de marzo de 2008

MANEJO EN LOS POTREROS

Establecimiento de los potreros
El manejo adecuado del ganado en pasturas, es uno de los sistemas de manejo de
mayor retorno económico, sin embargo, el manejo inadecuado de las pasturas impide
que el animal demuestre su potencial de producción y disminuye el retorno económico.
El manejo adecuado de los potreros debe asegurar un aprovisionamiento de pasto en
cantidades suficientes para el consumo de los animales en todas sus categorías, se tiene
que establecer la cantidad de animales a manejar de acuerdo a la producción de pasto
en los potreros, establecer la dimensión de los potreros considerando la distancia que
tiene que recorrer el animal para consumir su alimento, las pérdidas de pasto y otros.
La dimensión del potrero debe estar acorde a la cantidad de animales, un potrero ideal
es aquel que tiene la dimensión y la cantidad de pasto suficiente para mantener al hato
durante 3 días. Si en un potrero grande pastoreamos a los animales durante 1 a 2
semanas, aumenta las posibilidades de sobrepastoreo de las pasturas, situación que
retraza la recuperación de las mismas, además el exceso de pisoteo acarrea la aparición
de malezas, pastos toscos o muy maduros que el ganado no querrá comer, esto ocasiona
pérdidas económicas por no estar utilizando los potreros eficientemente.
Para establecer las divisiones de potreros, también hay que tomar en cuenta el tipo o
categoría de ganado se va a introducir en la pastura, porque son completamente
diferentes las necesidades y la capacidad de consumo de los toros, las vacas secas o
paridas, los toretes, vaquillas, terneros destetados, etc.
Al momento de realizar la división de potreros, es necesario considerar los lugares para
sombra y bebederos.
INSTALACIONES Y EQUIPO
Unas instalaciones apropiadas son indispensables para el manejo de la vaca en producción, para que la leche sea higiénica y para que la producción no se vea alterada por acción del clima. Un piso de concreto que sea fácil de asear y un techo amplio donde se pueda ordeñar con comodidad, protegido de la lluvia, son garantía de un buen desempeño del operario y de una producción estable por parte de la vaca. Muchas veces el ganadero confunde instalaciones lujosas con instalaciones funcionales e invierte sumas elevadas en su construcción. Esto encarece los costos en forma difícil de recuperar. Una vaca se puede ordeñar en cuatro metros cuadrados de piso techado. Por consiguiente, si hay dos ordeñadores, se necesitan ocho metros cuadrados de piso y así sucesivamente. Cuando se usa equipo mecánico de ordeño, el espacio se reduce a la mitad. Es indispensable tener un orden en el ordeño y disponer de agua limpia para lavar el piso de acuerdo a como se vaya ensuciando. Otras instalaciones mínimas necesarias para el manejo de la vaca en producción dentro de SDP, son el corral para lo terneros pequeños, que deberá ser techado y con piso, y una manga de manejo para las vacunaciones, diagnóstico reproductivo y demás prácticas rutinarias.Como una mirada hacía el futuro, el ganadero debe tener en cuenta que la forma más cierta de obtener un precio atractivo y estable de la leche es montar un tanque de enfriamiento que permita conservar la leche en condiciones higiénicas muy similares a las que tiene al momento del ordeño. Se ha demostrado que, aún ordeñando a mano, se puede entregar leche refrigerada que alcanza las exigencias sanitarias de la Comunidad Europea.
. AGUA DE BEBIDA. Se debe tener presente que el organismo de una vaca adulta tiene cerca de 70 por ciento de agua en sus tejidos blandos. Una vaca puede necesitar hasta 80 litros de agua diarios y esta agua debe ser limpia, fresca y estar disponible para que la vaca beba, cuando menos, dos veces al día. Es importante que los bebederos estén ubicados cerca de donde pastorean las vacas para evitar largas caminatas. En el SDP, casi el cien por ciento de los animales tienen acceso a agua de bebida que no es la más apropiada para contribuir a la utilización eficiente de los alimentos por el animal. Cuando el animal va a beber en represa, lo primero que hace es meter las patas en el agua, para evitar la de la orilla que está sucia o caliente. Luego defeca y orina dentro de la represa, con lo cual se acumulan altas cargas de huevos de parásitos que más tarde van a infestar a los otros animales, sobre todo terneros. Otro problema grave es la dificultad que tiene los animales para alcanzar el agua durante el verano, por el barro que se forma y que, en ocasiones, causa la muerte de los animales que no pueden salir del atolladero por sus propios medios.Cada productor deberá hacer un análisis de su finca y establecer si tiene o no tiene problemas con el agua. Si tiene problemas, deberá consultar con otros productores y con los profesionales especialistas. A continuación –sin descartar que cada finquero puede usar su imaginación para resolver el problema- se ofrecen dos opciones:1. Una posible solución es perforar un pozo profundo o artesiano, según el caso y bombear, como se hace durante el verano en el Bajo Sinú. Aquí se debe tener en cuenta que los bebederos deberán localizarse de forma que no se formen charcos a su alrededor. En la actualidad se utilizan tanques de material plástico fuerte que se dividen a lo largo y se les instala un flotador. De acuerdo al número de animales, se podrá usar una bomba manual o de motor para bombear directamente, o instalar un tanque elevado.2. Otra solución es instalar un bebedero en la parte del potrero más baja que el nivel de la represa y llevar el agua desde la represa, por gravedad hasta el bebedero. Este sistema funciona bien en fincas de topografía ondulada. En este caso es indispensable cercar la represa en redondo para que no entren animales como vacas, terneros, bestias o cerdos, que pueden contaminar el agua. Una práctica que ha dado resultados positivos es poner carneros alrededor de la represa para que mantengan limpias las orillas. Los carneros nunca entran al agua. Es necesario remarcar que el agua deberá ser limpia y fresca durante todo el año y no solo durante el verano. Además, que las aguas salobres no afectan la producción de leche.d. ALIMENTACIÓN. En cualquier sistema de producción animal, la alimentación constituye la mayor parte de los costos de producción. En el SDP estos costos alcanzan un porcentaje de 50 por ciento, considerado bajo en relación con los sistemas especializados, lo cual se explica por la alta utilización de forrajes frescos, que son el alimento más barato disponible. Pero con el inconveniente que no contienen la cantidad de sustancias alimenticias exigidas por las vacas en producción. Estas sustancias alimenticias se miden en unidades de peso que, comúnmente, van desde microgramos hasta kilogramos y se conocen como materia seca (MS), es decir, el contenido del alimento después de eliminar el agua.Cada alimento tiene una composición diferente y aún en el mismo alimento se pueden encontrar variaciones de esa composición. Por ejemplo, un pasto angleton no tiene la misma cantidad de MS cuando está verde, antes de florecer, que cuando está florecido o seco. La MS está formada por varios compuestos que son los responsables de la calidad del alimento: Carbohidratos (CH), lípidos, proteínas, cenizas. Cada uno de estos compuestos tiene características y funciones propias. Veamos.Los CH aportan energía, se encuentran en todos los forrajes verdes y están divididos en dos grupos principales: a) Los CH estructurales, que se conocen también como fibra y que se componen de celulosa y hemicelulosa, formando la parte dura de la planta: son los que constituyen la pared de las células vegetales y aportan la mayoría de la energía que necesita la vaca, debido a la acción de las bacterias, hongos y otros organismos microscópicos que viven normalmente en el rumen. A medida que los CH estructurales envejecen o maduran, se van endureciendo y se transforman en un compuesto que no es CH y que se conoce como lignina, compuesto que no es aprovechable por los animales y b) Los CH solubles, que están dentro de la célula vegetal y en los granos de cereales y tuberosas como la yuca, se disuelven fácilmente en el agua. Estos son alimento para las bacterias ruminales y además, aportan proteínas, minerales y otros compuestos complejos que son aprovechados por las bacterias o directamente por el animal. En general, estos últimos compuestos son beneficiosos para el animal, pero algunas veces pueden causar intoxicaciones, provocar abortos, u otros daños a los animales.

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